RETRATANDO CIUDADES- Primera parte

MARTIN VIOLA y el arte de rescatar con pulso propio

Por Mónica Muñoz

La casa de la infancia, el patio de juegos de la escuela primaria, el edificio antiguo y señorial de un Banco, la arboleda de la Plaza Central, la casa de la abuela y la de nuestro primer amigo en el barrio son imágenes o recuerdos que forman parte de nuestra ciudad natal. Habitamos una ciudad y somos habitados por ella de modo tal que cuando la narramos damos vida a un nuevo lugar.

Martín Viola retrata Venado Tuerto, la ciudad en que nació y también la que actualmente habita, Rosario, o aquellas que visita en sus viajes como turista. Camina por las calles con una libretita en el bolsillo de su mochila. Toma apuntes, saca fotos, se demora ante una puerta antigua por la que –quizás- ya ha pasado varias veces pero le pesca un dato nuevo y lo anota. Saca una foto. Apunta un detallito y continúa. Dibuja con sorpresa de turista el edificio estilo art nouveau de una ciudad europea. Y prosigue la marcha. Así desde hace muchos años. Esos dibujos fueron conservados con mucho cuidado y alguna vez difundidos en IG o Facebook. Hasta que un día los encontró el ojo atento de Javier Capobianco de Nexo 33 y lo convoca para realizar una exhibición en Andén.

Martín Viola

De este modo nació la muestra Retratando Ciudades que estuvo colgada hasta fines de abril de este año en Andén, junto a las fotografías de otro notable joven artista de nuestra ciudad, Jeremías Poliotto. Dos miradas, dos estilos, dos modos de narrar Venado Tuerto y trazar historias desde sus prácticas y perspectivas.

Martín Viola nació en Venado Tuerto en enero de 1985, es arquitecto y estudió en la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de Rosario, ciudad santafesina en la que vive desde el año 2002.

Mirando el retrato de la Escuela Normal N° 6 de Venado Tuerto – hoy Escuela de Enseñanza Media 206, de Avenida Estrugamou 1250- cuenta que estudió en el Nacional, pero su barrio era el del Normal: “…tengo muchos amigos del normal y me encanta como edifico. Es una joya de la ciudad que a veces no se aprecia. El dibujo de la escuela es del año 2015, cuando estaba pintada de color amarillo, luego se hizo un cuidadoso trabajo de patrimonio respetando sus detalles…”

Escuela Normal

“Lo que yo quiero rescatar con mis dibujos son aquellos edificios frente a los que la gente pasa a diario y no les presta atención. Por eso esta muestra que hicimos en Andén está buena. Antes estaba con las chicas de Patrimonio del Colegio de Arquitectos de VT y percibíamos esto.»  

“Mis dibujos son caricaturas, tienen cierto realismo pero con una mirada propia.”

“Está bueno hacer foco en casas. Por ejemplo hay alguno de los dibujos que hice hace poco de  una de las casas que está al lado del Banquito Ferroviario, que yo también la tenía perdida visualmente y la recuperé para mí: es una casa art decó hermosa. También dibujé el edificio de la antigua Biblioteca Alberdi, en calle Mitre. La idea que tengo es retratar la ciudad y que esté un poco más,  porque hay lugares, plazas, que nos representan a todos los venadenses y que a uno se le olvidan y van pasando.”

Banco de Londres

“En el día a día ando con un cuadernito, freno, hago un par de líneas, saco una foto, lo termino en mi casa. Eso está bueno y es un poco lo que hago en los viajes, más allá de sacar fotos que después uno no las vuelve a ver más, es sentarme en un bar, vivir el momento ése, hago dibujos que no llegan a ser obras, que no terminan porque quedan medio raros, desproporcionados, no terminan de gustarme a mí, pero como referencia para estudiar la obra es un buen  mecanismo el dibujo, o bien sacar fotos bien pesadas como es el caso de Jeremías Poliotto, con quien compartimos la muestra en Andén. Cuando te parás frente a un edificio prestás atención a todo, tenés que saber cómo está conformado, por ejemplo, cuando me paré frente al edificio del Normal tenía que saber  la cantidad de ventanas de cada lado, que tiene dos módulos, un eje, dos alas. Empezás a estudiar eso y está bueno. Como arquitecto yo lo uso también como una herramienta de estudios propios”.

“Cuando integré la comisión de patrimonio del Colegio de Arquitectos de VT, con mis colegas advertimos una gran cantidad de edificios antiguos, de estilo valioso que no son registrados. Ésa es mi idea: ir contra el olvido.”

“Yo me vine a estudiar a Rosario cuando terminé la secundaría en el 2003, con 17 años, y el primer año de la carrera nos enseñaban la técnica de dibujo. Nos mandaban a sentarnos por Oroño y dibujar las esquinas y fue algo que me gustó. Tuve dos o tres profesores que fueron muy buenos en esto, de sembrar la inquietud del dibujo,  y ellos me decían que no iba  a salir perfecto sino que iba a encontrar mi técnica. Eso es lo que siempre me llamó la atención y siempre busqué: mi técnica. Y sé que quien me conoce sabe que está viendo un dibujo mío, que tiene su impronta, es algo que lo generé, me siento cómodo y puedo representar lo que veo…en los últimos años de la facultad, que ya estaban las tecnologías 3D y todo eso, mis entregas eran a lápiz, y a lapicera, era algo más particular mío que me hacía darle más bolilla a eso. Me recibí en el 2010 y después empecé a trabajar en el mundo de la construcción que te mueve de acá para allá, y en 2014 empecé a hacer mis primeros viajes, a salir y conocer otras cosas, no solo Rosario o Buenos Aires, y me acostumbre a agarrar la libretita que tengo en la mochila todos los días. En los viajes siempre en grupo o en pareja tenés que aprender a dibujar rápido porque se cansan de esperarte, saber las proporciones, las alturas, cuáles son los ornamentos más significativos, un bosquejo y seguir. Hay dibujos que quedan lindos así y hay otros que cuando los ves no te gustan”.

Fiadino

“Soy un arquitecto feliz con mi profesión y feliz con la posibilidad de expresarme con el dibujo…me encanta esto de dibujar; en este proceso de encontrar mi forma es donde me metí en la acuarela -en la muestra hay varias acuarelas- y lo que encontré en la acuarela es que es una mancha, no te da mucho tiempo a pensar y en los viajes esto es fundamental. Llevás cuatro colores, un pincel y en la misma ocasión, rapidito, en la calle…la acuarela te da libertad aunque no sepas dibujar, manejar la mancha que se mueve para todos lados, el profe de la facultad me decía: la acuarela son 4 o 5 minutos, la mancha, más de eso la estás arruinando”

Acuarela

“Generar el pulso propio, el del corazón, donde uno se sienta cómodo ahí más allá de la línea recta.”

Instagram: https://www.instagram.com/martin_viola_/

Molinos

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